Seleziona una pagina
Año nuevo ¿vida nueva?

Año nuevo ¿vida nueva?

Ya se pasó la euforia de Nochevieja, y una vez más hemos logrado sobrevivir a la resaca posterior del fatídico 1 de enero. Toca comenzar, volver a nuestra vida de siempre, y, ¿como no? retomar nuestros propósitos del año anterior, esos que entre unas cosas y otras, dejamos un poco de lado.

La experiencia es un grado, o eso dicen, y ya como que vamos teniendo edad suficiente para poder identificar errores pasados. Quizás el fallo a la hora de perseguir nuestros objetivos radicaba en la propia formulación de los mismos, en la dialéctica en sí. Si nos ceñimos solo y exclusivamente al enunciado literalmente, se puede decir que sí que lo mismo hasta los llegamos a cumplir… Ósea, que si en 2016 conseguiste finalmente apuntarte al gimnasio, quizás este año lo que deberías proponerte realmente es ir. No estaría de más que además fijases la frecuencia con la que acudirás, ¿qué mínimo que tres veces en semana durante el primer mes? Que te ahorres al menos la sensación de haber tirado el dinero a la basura. Y si, digo tres veces en semana durante el primer mes porque tú y yo sabemos que más no vas a ir, o al menos eso es lo más probable, según nos cuenta la historia.

Quizás sea el paso del tiempo, que notas como avanza y se te escapa entre los dedos. O el vacío que te dejan las navidades, el adiós de amigos y familiares a los que sólo ves dos veces al año, por vacaciones (las suyas), que tú no tienes, ya sea porque no tienes, o porque las tienes perennes ( desempleo). Esos amigos y familiares que tuvieron que establecerse en otros puntos bien distantes del que partísteis, para poder tener algún tipo de oportunidad laboral. Te toca decir adiós, tanto a las copiosas comidas como a tus seres queridos. ¿Cómo llenar ahora ese hueco? Ellos se van, pero tú sigues en el mismo lugar, sin atisbo alguno de la sensación de haber avanzado. Con “venti-treinti” años y sigues en casa de tus padres, sin un trabajo estable, sin ningún tipo de titulación que acredite tu nivel de inglés, porque claro, el certificado “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” aún no lo han inventado, sino ya lo tendrías, y con méritos… Sigues sin dedicarle tiempo a tu gran pasión, ya sea jugar al pin pon, bailar sevillanas, o hacer encaje de bolillos. Tú, que si tuvieses tiempo para desarrollar tus habilidades podrías ser la cara más conocida en el mundo de los tapetes de mesa-camilla. Todo el mundo tendría una obra tuya en el salón-comedor de sus abuelos.

La cuestión es que es un día de estos un tanto triste, de esos para reflexionar sobre a dónde te diriges, o más bien sobre por qué te has quedado parada. Quizás con tanta despedida y tal, el nivel de depresión crezca y el sentimiento de vacío se acentúe. Aunque bueno, vacía lo que se dice vacía, no te quedas, los tres kilos de más no te los quita nadie.

Claro, después de tanto pensamiento optimista (nótese la ironía) es cuando decides hacer algo con tu vida, darle un vuelco, un giro de 360º, un lavado de cara, un “cámbiame deluxe”. Porque este año si, este año no te quitas los tres kilos, te quitas los doce que llevas sumando ya desde las últimas cuatro navidades. Si, si, este es el año, el año en que por fin te independizas, ese mismo año en que vuelves a retomar todo lo que siempre has querido hacer: el año en el que la palabra planificación al fin cobra sentido: Con un buen schedule todo es posible ( y te lo dices a ti misma en inglés y todo, para que se note el grado de bilingüismo que esta tomando tu mente):

Año
El horario perfecto, el pata negra de los planings, el horario del año, si me permitís el chascarrillo. Que no se diga que no puedes con todo, que no se diga que los andaluces somos unos vagos que estamos todo el día de fiesta, o que España son todo toros y sangría. Pura planificación Suiza, pero con horario laboral ESPAÑOL, y un huso horario alemán… Para que luego te digan que no has viajado nada, si tu vida es pura globalización cosmopolita 100%, por favor… Las dificultades dan igual, tu para adelante, con ese ímpetu ibérico que te dice que un español puede con todo con sus dos santos… ovarios en este caso.

Te acabas de motivar a tope después de tanto autodiscurso con tintes nacionalistas, y ahora te toca decidir lo más difícil, ¿cuándo empezar?:

Las fiestas aún no han terminado, así que mejor comenzarlo después del día de reyes. Aunque bueno, ya has perdido unos cuántos días del mes de enero, y como dice el anuncio del media markt “yo no soy tonta”, ¿para que voy a pagar una mensualidad entera de gimnasio si voy a ir menos días? Puff, ¿y de alquiler? De alquiler lo mismo, es una tontería desperdiciar una mes a lo tonto. Ya en febrero. Aunque bueno,… Febrero tiene menos días, y con el puente de Andalucía y tal, si eso en Marzo, si, si, ahora en Marzo…
Y unos meses después:

Año

semana del año 2017 escogida al azar.

Lo que puede llegar a dar de si un burkini

Lo que puede llegar a dar de si un burkini

Immagine copertina: “I was shocking” di Jeffrey Hill. Originale qui

Si hay un hecho destacable que ha caracterizado este verano ha sido la controversia de opiniones a raíz de la prohibición en Francia del uso del burkini en espacios públicos. Por lo visto, algunos municipios franceses opinaban que el hecho de usar este tipo de bañador que te cubre todo el cuerpo, era una cosa súper peligrosa, nivel extremo, que atentaba contra la seguridad pública.

A tal punto ha llegado la locura que ha tenido que intervenir la ONU bajo su figura de salvaguardar los derechos y libertades, instando a estos municipios a derogar esta controvertida legislación, al considerar que no contribuye en nada a mejorar la seguridad ciudadana, además de que genera odio y fomenta el extremismo violento. Pero ni aún así se acallan las voces. Continúan las opiniones como la de Lucio Malan, de Forza Italia, el cuál declara para la Stampa :“es muy peligroso decir que nuestras leyes deben ser hechas en funciones del peligro de que los fanáticos islamistas se ofendan y así nos ataquen”. Y así seguimos, señalando las diferencias, sembrando el miedo a lo diferente, exacerbando el patriotismo y lo autóctono, fomentando la islamofobia, abriendo cada vez más la brecha entre oriente y occidente, luchando por ver que cultura es la que tiene la verdad absoluta sobre todas las cosas, autoafirmando nuestro punto de vista, porque el lugar desde el que cada uno mira es el lugar correcto desde donde se ve todo claro… Pues no, todo depende del punto de vista desde el cuál se mire:

Foto tomada por un imán italiano este verano mientras un grupo de monjas se divierten en la playa.

Ya lo decía Eduardo Galeano cuando nos hablaba sobre el miedo “El diablo es extranjero. El culpómetro indica que el inmigrante viene a robarnos el empleo. Y el peligrosímetro lo señala con luz roja”.

El miedo nos obliga a actuar, a proteger a los nuestros. ¿Y cómo protegemos a nuestros queridos ciudadanos para que se sientan seguros? Pues legislando. ¿Y sobre qué se puede legislar con total impunidad? Pues ¿como no?, sobre la mujer.

Todas las voces opinan, y entre las personas detractoras del uso del burkini encontramos una parte importante que piensa que su uso debería estar prohibido en aras de la libertad de las mujeres. Esta prenda es fruto de una religión y una cultura patriarcal y machista donde la mujer tiene que acatar unas estrictas normas. Obviamente habrá chicas musulmanas que no estén de acuerdo con esta práctica, pero al igual que otras que lo utilicen por factores culturales, y quiénes lo hagan por creencias religiosas. La cuestión es que al prohibir su uso se aplica una doble discriminación: la discriminación con la que ya contaban por ser mujeres y no poder mostrar sus cuerpos en público, y la discriminación por ser musulmanas y no poder ejercer sus creencias. Básicamente lo que se consigue no es “liberar” a estas mujeres, ni que cambien el burkini por el bañador, sino el efecto contrario, alejarlas de la vida pública, de relacionarse con su entorno fuera del hogar, de poder disfrutar con normalidad de un día de playa o piscina, marginándolas aún más.

El concepto que tiene una gran parte de la sociedad acerca de la libertad es erróneo. Concretamente se reduce a “Tú estás oprimido, y no lo sabes, yo soy libre y te obligo a que tú también lo seas. A que seas libre bajo mi concepto cultural de lo que es sentirse libre”. Pero ¿qué es ser libre? Ser libre es actuar como te apetezca, sin que nadie coarte tus acciones. Pero…¿realmente somos libres para hacer esto? ¿De que dependen nuestras acciones?

Somos seres sociales, actuamos según nuestras convicciones culturales, sobre lo que entendemos por socialmente aceptable, conforme a lo que entendemos por normal. Por ejemplo, una mujer musulmana puede usar el burkini, o el burka, porque quiere, puede y le da la gana, nadie la obliga, son sus convicciones, y ella se siente así cómoda, segura, guapa, lo que sea. Pero nos atrevemos a juzgar eso, nos atrevemos a opinar que es su cultura la que ejerce esta presión sobre ella, y por eso lo hace, y que de esta manera se está perjudicando así misma y a sus derechos, y a los derechos del resto de mujeres musulmanas. Bien, es cierto, esta es la razón por la que lo hace. Pero, ¿qué es lo que nos motiva a hacer o a no hacer algo?

Hay un refrán que dice “antes de decir a otro cojo es, mirate tú los pies”. Pues de pies vamos a continuar hablando. Nosotras, las occidentales, usamos tacones. Yo me pongo mis tacones y me veo bellísima, elegante, con un cuerpo estilizado, me siento más cómoda, más segura mentalmente. Pero sin embargo, son incómodos, duelen, te haces rozaduras, tienes riesgo de sufrir problemas musculares, fomentan la aparición de varices, problemas en la columna, mal formaciones en los pies,… ¿Y entonces, por qué me los pongo? Pues mira, porque quiero, puedo y me da la gana. Soy libre para calzarlos, me gustan y me los pongo. ¿Le estoy haciendo daño a alguien? Pues bueno, sí, a mí misma, pero soy libre de hacer con mi cuerpo lo que quiera. Este discurso si que lo vemos normal, sin embargo es exactamente lo mismo. ¿Que pasaría si ahora viene alguien y nos dice que no podemos usar tacones? Que se van a prohibir porque no fomentan la igualdad entre hombres y mujeres, y porque es dañino y atenta contra nuestros derechos y libertades. Te quedarías como:

-WTF? Pero si es que es mi elección.
-Bueno, pero es que estás siendo oprimida por la sociedad patriarcal imperante, que a través de la televisión, la industria de la moda, y tal y cuál, nos crea complejos, nos inculca el concepto de mujer objeto, bonita, delicada, estilizada, alta, femenina, etc. Y por eso te sientes más segura, más mujer, y más guapa con tacones, te ves más hermosa, porque está establecido por la moda impuesta, que es producto al mismo tiempo de la sociedad patriarcal en la que vives y no te das cuenta.
-Pues muy bien, pero yo no lo veo así, y quiero llevar tacones.
-Pues no llevarás tacones porque aunque tu no logres a entenderlo, velamos por tu libertad.

Es completamente ilógico argumentar que esto se hace en base a tu libertad, cuando realmente coarta tu libertad de elección. Si quieres atajar de raíz las causas de una elección, habrá que hurgar en los cimientos. Las prohibiciones no fomentan la igualdad, la destruyen, y más cuando en aras de ella se legisla sobre el cuerpo de una mujer. A nadie se le ocurriría prohibir llevar barba y el pelo largo a los hombres para salvaguardar la seguridad ciudadana. Pero sin embargo si que se puede argumentar peligrosidad por el hecho de que una mujer lleve un burkini. Esto no es más que una manifestación más del odio-miedo a lo diferente, a lo que hay que sumarle la desigualdad de género imperante también en la cultura occidental, solo que de forma más sutil. Es la máxima manifestación de machismo de carácter legislativo de algo cotidiano y minúsculo que hacemos todas y todos a diario: opinar sobre lo que puede y no puede hacer una mujer. ¿Quién no ha criticado a alguien por llevar una falda muy corta? O por el contrario por ser demasiado larga, por no llevar el pelo arreglado, o bien por ir demasiado arreglada a un evento informal, por llevar maquillaje, por no llevar maquillaje, por llevar tacones, porque es tonta y se pone tacones sabiendo que le van a hacer daño, porque una dependienta de un comercio elegante va en zuecos… no pega nada, que poco glamour…, por comerse las uñas y tener unas manos poco femeninas, por tener la manicura francesa y tener unas manos ¡de no haber trabajado en la vida! ¡a trabajar al campo la ponía yo!, por llevar el pelo demasiado corto ¡parece un machorro!, por tener las puntas abiertas,por estar demasiado rellenita, por no tener curvas, porque va demasiado emperifollada al trabajo, porque su aspecto es demasiado informal para ir a trabajar, porque lleva sujetador y se le ve, porque no lleva sujetador, porque se le marca todo el tanga, porque se le marcan todas las bragas, porque parece que no lleva bragas,…

La cuestión es creerse superior a ella, creerse con la libertad de juzgar, de opinar, de incluso legislar sobre una mujer. Esta es la verdadera violencia machista estructural, la que no se ve, la invisible, la que ejercemos todas y todos sobre las mujeres a diario, la base de la pirámide, la base de nuestro sistema, la que finalmente degenera en conductas que atentan realmente contra la integridad de la mujer. La que no se erradica prohibiendo el uso del burkini o de unos tacones, la que se incrementa con este tipo de medidas. La única que esta solo a nuestro alcance cambiar, predicando con el ejemplo, llevando acabo conductas respetuosas, no inmiscuyéndonos en la elección de las demás, dejando de ejercer presión social, dejando actuar libremente sin ningún tipo de menosprecio a nivel microsocial. Y a gran escala legislando en materia de igualdad y educación. Dándole así a “los niños cambiados” la oportunidad de crear un mundo más justo, e igualitario, donde todo el mundo tenga realmente capacidad de elegir, sin prejuicios, sin complejos y sobretodo sin yugos invisibles religiosos, culturales o de moda que condicionen su “libre elección”.

HAY UNA GUERRA

Como una guerra entre culturas
nos venden esta guerra Santa
un bando ciego de locura
y otro que va a limpiar su alma.

Como una guerra entre culturas
como un cuento para niños
donde los malos y los buenos
se van cambiando la bandera
cuando se lo manda el dinero, dinero, dinero…

Dinos la cuenta,
bien resumida para no confundirnos,
aderezado de buen patriotismo
que no veamos que es todo lo mismo.
Que las masacres,
y el fanatismo
si tiene las manos blancas
no se llama terrorismo.

De allí…
del otro lado del mundo
vienen para arrebatarnos los valores
con el odio más profundo.

De allí…
vienen esos putos moros,
asesinos y homicidas,
y no como en occidente
aunque vendamos las armas
que arrebatan nuestras vidas.

Y allí donde a las mujeres
se dan palos si rechistan…
aunque aquí todos los años
se multipliquen las muertes por la violencia machista.

Un cuento donde no cuentan los muertos de enfrente
aunque caigan hospitales y decenas de inocentes…
Un cuento donde no hay héroes porque Oriente y Occidente…
no es tan diferente, no es tan diferente, ¡no es tan diferente!

¿Te puedes casar conmigo?

¿Te puedes casar conmigo?

Desde el pasado mes de julio comienzan a celebrarse en Italia las primeras uniones civiles entre personas del mismo sexo. Después de un ajustado proceso el país reconoce este derecho a los italianos e italianas, convirtiéndose así en la última región de Europa occidental en aprobar este tipo de enlaces.

Si analizamos el cómputo de países miembros de la Unión Europea y sus políticas sobre homosexualidad encontramos grandes diferencias entre los países más al este y el resto de estados miembros. El país pionero en reconocer las uniones civiles fue Dinamarca, dónde es legal desde 1989, le siguen Noruega (1993), Suecia (1995), Islandia (1996), España (1998), Francia (1999), etc. Lugares en los que actualmente también existe el derecho a contraer matrimonio sin ningún tipo de discriminación. De otro lado nos encontramos todavía países en los que ni siquiera se plantea la posibilidad de la unión civil, como es el caso de Bulgaria, Eslovaquia, Letonia, Lituania, Polonia, y Rumanía. (altro…)

El Melting Pot de la Feria di San Fermin

El Melting Pot de la Feria di San Fermin

Es imposible pensar en España sin que te venga a la mente la tópica imagen de un toro. España es conocida internacionalmente por su tradición taurina. Como no podría ser de otra manera, el pasado mes de julio tuvieron lugar, las famosas fiestas de San Fermín, relacionadas con la tauromaquía. Anualmente, del 6 al 14 de julio, la ciudad de Pamplona abre sus puertas para recibir a personas de todas partes del mundo con motivo de la celebración de las fiestas de San Fermín, el patrón de Navarra.

(altro…)

Pin It on Pinterest